Product 3  
Buscar, Encontrar y Resolver.  Este cuento corto ocurre en una fabrica de equipos electricos.
Consiste de la investigación y solución de una situación en que se han ocacionado problemas
a la calidad del producto principal de la empresa.




               BUSCAR,  ENCONTRAR  Y RESOLVER



     En esta fabrica trabajábamos unas doscientas personas  entre  trabajadores, supervisores y
administradores. De los varios productos que allí se fabricaban nosotros trabajábamos en el producto que se consideraba principal debido a que generaba el mayor volumen de ventas y el
mejor margen de ganancias.  Se trataba de un interruptor de potencia en cuya manufactura  se
incluían operaciones de estampado de metal, soldadura y ensamblaje. En el grupo de soldadura
habíamos  diez soldadores en el turno de día y nuestro supervisor era un líder de grupo.

     José Rivera era líder de grupo y lo había sido desde el inicio de las operaciones de la empresa. Ya estaba próximo a retirarse y debido a problemas de salud estaba disfrutando de licencia por enfermedad desde hacia varias semanas.  Se rumoraba que no regresaría al trabajo.  José había traído a su vecino y amigo Miguel Velázquez y le había enseñado todas las destrezas del oficio. José había adiestrado a todos los que estábamos  trabajando en la sección de soldadura, aunque a Miguel le había enseñado varios trucos que a nosotros nos tomó tiempo aprenderlos por experiencia. Miguel es un hombre diestro en trabajos de soldadura y en otras destrezas de trabajo. José había trabajado en el taller de fabricar rejas del padre de Miguel y de allí se fue para la fabrica.  Cuando Miguel tuvo diferencias de criterio con su padre, este habló con José para  que acomodara a su hijo en la fabrica para ver si maduraba y mas tarde podía hacerse cargo del taller.

     Sandra Rosado y yo ingresamos a la fabrica cuando abrieron un segundo turno en la elaboración del interruptor. Trabajábamos de tres de la tarde a once de la noche. Éramos un grupo de siete nuevos empleados.  A José lo pasaron al turno de noche para que entrenara y se
hiciera cargo del grupo.  En un lapso de tres años fuimos pasando al turno de día bajo la
dirección de José y en compañía de Miguel.

     Miguel me comentaba: “José esta cansado  y la diabetes le afecta mucho,  por cansancio o por  enfermedad el se retira pronto y yo seré tu nuevo jefe, soy el de mas antigüedad y el que más sé. Así que ve trayéndome mi cafecito de vez en cuando para que te acomodes.”  
“No creas” le decía yo, “estas compañías ponen a quien les  da  la  gana según lo que ellos crean. Fíjate en Sandra, ella es muy responsable, nunca falta, si hay algún problema busca el motivo y lo corrige.  La pueden escoger a ella.”

     Alrededor de dos semanas mas tarde, yo noté que a Sandra la llamaban a reunirse con el Supervisor de la Planta, luego con el Gerente de Producción, la Gerente de Recursos Humanos y supuse que finalmente con el Gerente General.  El próximo jueves, temprano en la tarde, el Gerente General convocó a una reunión de todos los empleados y la gerencia y nos dijo:
“Hoy nos reunimos para comunicarles que nuestro compañero José Rivera ha solicitado acogerse a la jubilación.  La compañía tiene mucho que agradecerle a José y a esos efectos hemos gestionado y obtenido de nuestra matriz que se le concedan a José unas condiciones de jubilación muy generosas en adición a lo que él tiene derecho por su trabajo.  El mes próximo celebraremos nuestro aniversario y en esa ocasión honraremos públicamente a José por sus muchas contribuciones a la formación, desarrollo y bienestar de esta empresa.  Para sustituir a José en su puesto de Líder de Grupo estamos nombrando a la compañera Sandra Rosado.”
Miguel cerró los puños y se mordió los labios. “Les solicito y espero,  continuó el Gerente General,  su mayor cooperación y esfuerzo para con Sandra.  Muchas gracias a todos.”
Cuando el Gerente terminó todos fuimos a felicitar a Sandra.  Miguel la felicitó cortésmente y se
retiró a su maquina.  Es muy duro cuando a uno le niegan algo por lo cual uno ha trabajado y cree que se merece.  Miguel faltó al trabajo el viernes, pero el lunes regresó en una actitud normal aceptando las bromas que algunos le lanzábamos.  Sandra se fue desarrollando como una excelente Líder de Grupo y yo, siguiendo el “consejo” de Miguel, le llevaba su cafecito de vez en cuando para ver si me acomodaba con ella, no necesariamente  con la empresa.  

     Un día mientras tomábamos  un café Sandra me dijo, “Antonio, ayer me llamó  Evelyn  para
decirme que Newport  nos ha informado de la devolución de varios interruptores que han fallado en operación. (Nuestra planta matriz en Newport, South Carolina).
“Ándale  dije yo,   y te dijo si le informaron en que fue la falla.”  
“Me dijo que es una falla en las soldaduras.  Hoy se está esperando una caja con algunos de los interruptores que han sido recuperados de los clientes.  Estoy nerviosa.”
“Preocúpate, pero no te adelantes a los hechos.  Espera a que lleguen y podrás examinarlos
y actuar de acuerdo a lo que encuentres,”  le dije a Sandra.
     Esa tarde llegó la caja conteniendo las unidades que eran devueltas y hubo una reunión entre
el Gerente General, el Gerente de Producción y el Gerente de Servicios Técnicos.  En la tarde
siguiente, en la oficina del Gerente de Servicios Técnicos, llamaron a una reunión a  Evelyn, la
Supervisora de Producción para el interruptor; el Supervisor de Producción para el segundo turno,  el Gerente de Producción,  el Supervisor de Control de Calidad y a Sandra.
“Tomen asiento,” dijo Enrique Rodríguez,  el Gerente de Servicios Técnicos, “nuestro Gerente General nos ha  pedido que analicemos con ustedes el problema que estamos teniendo  en las soldaduras de los interruptores y sugiramos un plan de acción para solucionar el problema.  El problema consiste en que un numero de las unidades construidas por nosotros han fallado estando instaladas y en servicio.  La falla consiste en que los contactos soldados a los terminales se desprenden.  Las unidades han sido sustituidas y hemos recibido seis de ellos.  En Newport se quedaron con  diez y enviaron seis a la planta en  Mitchell, Arkansas;  para un total de veintidós. Examinen estos interruptores durante los próximos minutos y luego nos volvemos a reunir para discutir sus observaciones y sugerencias.”  

     Durante los próximos quince minutos  todos examinaron  los interruptores y discutieron entre sí sus observaciones y algunas ideas.  Al reiniciarse la reunión  el  Gerente de Servicios Técnicos dice, “Sandra, ¿cual es tu impresión sobre esta situación?”
“Siendo que las fallas ocurren únicamente en el modelo nuevo, de ser algún error de equipo o procedimiento podría  estar ocurriendo en cualquiera de los dos turnos de trabajo o en ambos.
Lo que mas me llama la atención es que todas las unidades pasan prueba estructural.  El numero de serie me dice que estas unidades se fabricaron a partir de dos semanas luego que yo comencé como Líder de  Grupo en el área de soldadura  y sabemos que las unidades de muestreo a las cuales se les hizo prueba de destrucción arrojaron resultados muy buenos.  Así que mi impresión es que los interruptores salen buenos de aquí y se dañan con el paso del tiempo. ¿Será posible que recuperemos algunas unidades fabricadas para ese tiempo pero que no hayan sido instaladas, o aunque se hayan instalado no hayan sido puestas en servicio?  Las probaríamos  y  sabríamos si existe una condición que se manifiesta con el paso del tiempo.”        
“Con relación a los materiales vamos a  cotejar los récords de los suplidores de los contactos y del cobre  del cual formamos los terminales.” dijo el Supervisor de Control de Calidad.  “Sabemos que todas estas unidades fueron probadas y pasaron bien la prueba.  Si nuestra producción diaria es de alrededor de mil cien unidades, entre los dos turnos de trabajo. Entonces estos veintidós que sabemos que han fallado sugiere que no es una falla que se repita uniformemente, o sea que el evento o la situación que induce la falla ocurre al azar.  Yo sugiero que hagamos una inspección cien por ciento de los contactos y los terminales.   También me gustaría que Newport  nos diga cuanto tiempo llevaban en servicio los que fallaron para pedirle a Mitchell que instale y ponga en servicio algunas unidades para ver que cambio, si alguno, notamos según avanza el tiempo.”
 “Bien, creo que tu sugerencia cubre el aspecto de los materiales.” dijo el Gerente de Servicios
Técnicos.
“Ya hemos solicitado a Newport y a Mitchell que realicen las investigaciones que mencionó
Ramón en los interruptores que ellos todavía tienen,” dijo el Gerente de Producción.
“En cuanto la posibilidad de una falla inducida por cambios  en el método de manufactura y
ensamblaje. ¿Cuál es tu opinión, Evelyn?,  dijo el Gerente de Servicios Técnicos.
“Como ustedes saben, no hemos tenido ningún cambio de método.  En cuanto a la manufactura
de las soldaduras de los contactos todo ha transcurrido  normalmente.  Lo raro es que cuando el
desgaste o algún error en el montaje de las piezas en la maquina  de soldar tienen algún efecto en la soldadura enseguida lo detectamos  al probar el interruptor, si no es que antes el mismo operador se da cuenta de la situación y la corrige. Sin embargo, estos interruptores en los cuales los contactos se han despegado, pasaron prueba.  Ya le he pedido a Sandra que se verifiquen uno por uno los montajes de las piezas en las  maquinas de soldar.  En las maquinas de hacer pruebas hemos verificado todas las partes movibles y hemos inspeccionado la operación de las maquinas al comenzar y terminar de cada turno de trabajo.”
“En el turno de noche también  hemos inspeccionado el montaje en las maquinas de soldar al inicio y al terminar cada turno.  En las maquinas de prueba,  estamos utilizando solo dos maquinas debido a que los operadores son nuevos y solo tenemos dos con experiencia.  Lo  que me está curioso es que en estas piezas que fallaron noto un cambio de coloración,  tenue pero reconocible, lo que me sugiere que el fallo es gradual.” dijo Jaime,  el Supervisor del turno de noche.

“En cuanto al elemento de mano de obra, sabemos que los operadores del turno de día son
compañeros de mucha experiencia .  Los del turno de noche no tienen no tienen tanta experiencia pero los operadores de maquinas de soldar ya llevan siete meses con nosotros,” dijo el Gerente de Producción.  Sandra, Evelyn y Jaime deben estar pendientes a cualquier cambio de actitud o de costumbres de  trabajo en cualquiera de los operadores y recordar si en los pasados dos meses han notado algún cambio.”
“En este aspecto tenemos que ser muy cuidadosos”: dijo el Gerente de Servicios Técnicos,  “ ya que  cualquier comentario descuidado puede herir emocionalmente a alguno de nuestros compañeros.”

“Al principio de mi incumbencia en este puesto había algunos compañeros algo resentidos pero
ya siento que recibo el mismo trato y confianza de siempre”,  dijo Sandra, “aun así voy a estar
pendiente.”

“En resumen”,  dijo el Gerente de Servicios Técnicos,  “todos los que estamos en algún área de
supervisión tenemos que estar muy pendientes a cualquier cambio que pudiera estar introduciéndose,  ya sea en materiales,  método de trabajo,  o mano de obra.  Tanto el Gerente
General como cualquiera de nosotros estaremos disponibles en cualquier momento en que se nos desee consultar sobre este problema en la calidad de nuestro producto principal.”

Habían pasado unos tres  días  luego de que Sandra  me contara  lo que pasó en la reunión anterior cuando nos encontrábamos en nuestro receso de almuerzo; Miguel,  Ángel,  Pedro  y  yo.  Los cuatro éramos trabajadores en la Sección de Soldadura y como operadores de las maquinas de soldar  sentíamos que todos nuestros compañeros  estaban preocupados  con el problema de fallas en las soldaduras de los interruptores y por lo tanto atentos a  nosotros.

“Esta situación de que los interruptores salgan defectuosos me tiene nervioso”  dijo Pedro     
“Me parece como que todo el mundo me estuviera velando.”
“No hagas caso”,  dijo Miguel,  “a  los muertos es a los que se velan.”

“Pero no se puede negar que tenemos motivo para estar preocupados.  Ya han aparecido mas de veinte interruptores con soldaduras despegadas.  Todo el mundo tiene que poner en duda la
calidad de nuestro trabajo y la duda ofende.”  dijo Ángel.

“Yo no veo porque te ofende si tú estas seguro de que estas trabajando bien,”  dijo Miguel .
“Los jefes están muy pendientes de cada operación,  ya ves las reuniones que están teniendo
y el aumento en las inspecciones.  La jefa está nerviosa también,  lo que sea se le está pasando a ella,  como ella no sabe lo que sabía José.”

“Acá entre nosotros”,  dije yo,  “no he notado nada raro en los últimos meses,  pero tiene que estar ocurriendo algo nuevo que daña las soldaduras.  Ahora,  lo interesante es que no la daña
inmediatamente, sino  que fallan  cuando están en servicio.”

“Hace unas semanas me llamó la atención,   dijo Ángel a  Miguel,  que en tu maquina  en ocasiones  salía  un humo blanco,  como cuando las piezas nos llegan impregnadas en aceite.
Pensé que era aceite,  pero  no noté el olor que despide el aceite al quemarse.”

“Seguramente tenias catarro y no te olía nada.” dijo Miguel.

“Eso pensé yo,  dijo Ángel.  Bien,  después de este plato de comida me tengo que tomar un café
porque si no me duermo.”      

“Pues tómatelo rápido,  que ya va a tocar y Sandra está que corta,” dije yo.

Dos días después  Sandra me dijo que se había notificado de nuevos eventos de interruptores
fallando en operación.  La noticia  se difundió rápidamente en toda  la fabrica y se citó a todos
los empleados a una reunión general.  El Gerente General  se dirigió a nosotros expresándonos
su extrema preocupación y  alarma.  Nos solicitó que todos estuviésemos  pendientes   a cualquier detalle que se pudiese asociar con el problema.

Me contó Sandra que esa tarde citaron a otra reunión de gerentes y supervisores en la oficina del Gerente de Servicios Técnicos.  Estuvieron presentes las mismas  personas que asistieron  a  la
reunión anterior y el Gerente General.  “Buenas tardes  a  todos,  dijo el Gerente General,  quiero
oír directamente de ustedes  sus impresiones y sugerencias sobre la forma en que estamos atendiendo este problema de calidad.  He tratado de no alarmar a nuestros compañeros,  pero a
ustedes les puedo decir que de no poder corregir este problema pronto  tendremos que reducir
que reducir drásticamente la producción,  lo cual nos va a afectar a todos.  También les informo
que el próximo lunes  llegan  Nelson Williams, Randy Wells y Phil Clark  a participar en un
esfuerzo intenso por encontrar la solución a esta situación. Estoy consciente del esfuerzo  que
ustedes están  haciendo para encontrar la causa de que las soldaduras fallen en servicio después
de haber pasado las inspecciones de materiales y manufactura.  En cuanto al ensamblaje,  Sandra, ¿haz  notado algo?”
“Don Julio,  dijo Sandra,  como usted sabe  hemos redoblado las inspecciones y tanto Jaime en el turno de noche como yo en el turno de día, nos mantenemos casi constantemente supervisando el trabajo que se hace.  De hecho yo me he sentado a la maquina y he hecho  soldaduras personalmente,  alternando la maquina que uso,  para luego romper las soldaduras en pruebas y han  pasado la prueba de destrucción.  Yo creo que los interruptores salen buenos de aquí y sufren cambios en viaje,  almacenaje o en servicio.”

“Yo coincido en la opinión de Sandra,” dijo Ramón Sánchez, el Supervisor de Control de Calidad, “y quiero sugerir que se llame a  Newport  para que nos envíen algunos de los mas recientes interruptores que hayan fallado.  En el colegio de ingeniería de la universidad  hay  un laboratorio de metalurgia.  Podemos solicitarle al director del laboratorio que analicen,  como ellos entiendan mejor,  las soldaduras que han fallado  en comparación con algunas soldaduras que haga Sandra personalmente y que yo las pruebe personalmente y con algunas que hayan estado en servicio sin fallar.”

“Me agrada la sugerencia de Ramón”,  dijo el Gerente General,  “Enrique,  haz los arreglos con  Newport.  Yo conozco al  Decano de  Ingeniería  y  me voy a comunicar con él para solicitar su ayuda.  Preparen las muestras que les vamos a someter.”

Durante la próxima semana  se llevaron al colegio de ingeniería las muestras de los interruptores
que habían fallado en servicio y de interruptores que habían estado en servicio sin fallar.  Esto se hizo muy discretamente.  En el área de trabajo hubo  un tiempo de tranquilidad ya que no tuvimos noticias de nuevas fallas,  quizás afectado en parte por haber  habido una reducción en las ventas.  Como consecuencia de la reducción en las ventas,  redujeron el turno de noche al suspender dos empleados y pasar al turno de día a dos soldadores.  Estos compañeros pasaron a trabajar en otro de los productos que fabricamos al reubicarse en el turno de día.
 “¿Que estará pasando?”  me preguntó Ángel durante el receso de almuerzo.
“No sé.” respondí. “ Últimamente todo ha estado tranquilo.  Ya hace mas de dos meses que no
surgen noticias de interruptores dañados”.
“Antonio, te has fijado que cuando se llevan los polos de la maquina de soldar  para limpiarlos y pulirlos,  nos los devuelven pulidos en la misma dirección todos los polos.  Si el ángulo en que pulen las piezas de mí maquina es el mismo para todos los polos y es distinto  al ángulo en que
pulen las piezas de tu maquina  entonces pueden distinguir los trabajos  que yo he realizado de los trabajos que has hecho tu.  Especialmente ahora  que no se hacen trabajos de soldadura en el segundo turno y cada maquina tiene un solo operador.”
“Lo del pulido en una sola dirección es cierto, “ dije yo.  Por lo tanto es posible que la gerencia
ya sepa  la causa de las fallas y que pronto cogerán  a alguien.”
Pensé preguntarle a Sandra sobre esta observación de Ángel,  pero desistí debido a la posibilidad de ponerla en una situación difícil.

Tres semanas pasaron cuando un viernes nos llamaron a que viniéramos a trabajar el sábado a
Miguel, Ángel y a mí.  Supuestamente había una orden atrasada de interruptores del modelo original.  El ambiente se puso sospechoso  cuando llegaron el Gerente de Producción y la Gerente de Recursos Humanos.  En  el receso de las nueve vimos el automóvil del Gerente General, pero en su caso esto no era raro.  También vimos el  vehículo del supervisor de la compañía que tenía contratados los servicios de vigilancia y seguridad.  Luego de terminado el receso  el Gerente de Producción llegó a nuestra área de trabajo y le pidió a  Miguel que lo acompañara  a su oficina.

Según Miguel me contó años después, en la oficina estaban la Gerente de Recursos Humanos y
el Gerente General.  “Te hemos llamado Miguel,  dijo el Gerente General,   para notificarte la
acción que hemos determinado tomar  con relación a lo que hemos averiguado y corroborado en
relación al problema de fallas en las soldaduras de los interruptores.  Contando con la ayuda del
Departamento de Ingeniería Mecánica  de la Universidad hemos descubierto que tu has  estado introduciendo una lamina de material extraño en las soldaduras de los interruptores.  Esta contaminación de la soldadura  tiene el efecto de cristalizar la unión de los metales y aumentar la resistencia eléctrica y la generación de calor. Hemos buscado la forma de  identificar la maquina     y el día en que se realizó la adulteración y hemos corroborado que has sido tú el que ha hecho esto. Algo que en esta empresa no estamos dispuestos a permitir o a perdonar es el dañar la calidad de nuestros productos intencionalmente.  Por esto te estoy entregando tu carta de despido y el cheque  del tiempo trabajado hasta el día de hoy.  ¿Deseas decir algo?”
“No señor” contestó Miguel, se levantó, salió de la oficina y se marchó de la compañía. Miguel
se esperaba este desenlace,  de hecho, no tuvo que pasar por donde estábamos Ángel y trabajando debido a que no tenía ningún objeto personal que recoger.  La observación de Ángel en el sentido de que la gerencia tenía forma  de identificar el trabajo de cada operador era cierta.  Cuando la gerencia se enteró de lo que alguno de los operadores estaba haciendo establecieron una operación de inspección en Newport que les permitió identificar los interruptores adulterados
y por lo tanto impedir que fueran entregados a los compradores.  De ahí la razón para que no se informara de mas fallas de interruptores en servicio.

Esta dura experiencia hizo recapacitar a Miguel.  Miguel había estado ayudando a su padre  cuando este se encontraba corto de soldadores y al ser despedido de la fabrica  se integró al taller de su padre, quien ya deseaba que Miguel se fuera haciendo cargo del negocio.

Luego de esta experiencia  la fabrica operó durante cinco años mas,  al cabo de los cuales cerró
operaciones.  Sandra y yo nos  habíamos  casado y meses antes del cierre de la fabrica ella dejó el trabajo para dar a luz nuestro primer hijo.  Yo estuve en la fabrica hasta el final.  Luego obtuve una plaza de maestro  en la escuela publica,  ya que mientras trabajaba en la fabrica  yo había completado mi grado en la universidad, estudiando de noche.
Miguel recibió de su padre un negocio bien establecido, de buen prestigio y mucha clientela.
Como Sandra no volvió a trabajar fuera del hogar yo le pedí a Miguel que cuando necesitara un
soldador para completar algún trabajo,  que me ocupara.  Así estuve trabajando por las tardes
y los sábados con Miguel.  También cuando a el lo solicitaban para un trabajo que por ser muy
pequeño a el no le convenía aceptarlo, él me recomendaba a mí y me prestaba equipo para  hacer el trabajo.  Yo siempre cumplí a cabalmente en todos los trabajos para los cuales él me recomendó.
6 set. 02, CE2-wordC