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¿Abortaré?  Este cuento corto trata de una pareja que se enfrenta a la situación de un            
                       embarazo inesperado.




                                                             ¿ABORTARÉ?



     Carlos y Nidia  llevan dos años viviendo juntos.  Su relación ha tenido altas y bajas pero se han mantenido juntos.  Viven en un pequeño apartamento alquilado. Nidia cree que está embarazada  y entre alegre y preocupada le dice a Carlos:

     “Carlos, mi amor, tengo que decirte algo.”

     “Habla, te escucho.”

     “¿Puedo apagar el televisor?”

     “Bueno, ya que es algo importante, apágalo.”

     “Carlos, creo que estoy embarazada.”

     Pasan unos quince segundos en los que Carlos reflexiona antes de hablar.

     “Bien, Nidia, pero además del atraso en la regla, tienes otros síntomas.”

     “Ayer en la mañana me dio un mareo y hoy cuando visité a Alicia Pérez para entregarle su orden de Avon sentí un malestar estomacal.  Ella me dijo que estaba encinta, yo traté de echarlo a broma.”

     “Bueno Nidia, no quiero lastimarte ni ofenderte, pero tú sabes mi preocupación por nuestra difícil situación económica y mis planes para el futuro.”

      “Esta bien, Carlos.”

     “No lo tomes a mal.  Mañana compra en la farmacia una de esas cosas que venden para hacer pruebas de embarazo y vamos a ver lo que hay en realidad.”




     Al día siguiente Nidia compró el equipo para hacerse la prueba de embarazo y el resultado fue positivo.  Esa tarde Carlos llegó alrededor de las cuatro, o sea que vino directamente del trabajo a la casa.

     “¿Cómo te sientes Nidia y cómo has pasado el día?”

     “La he pasado bien.  Esta mañana visité a la señora Rodríguez y me hizo una orden, pequeña, pero algo es algo.”

     “¿Te hiciste la prueba para saber sí estás encinta?  Estoy preocupado con eso.”

     “Sí, compré el equipo y la prueba fue positiva, estoy embarazada.”

     “Nidia, yo estoy muy preocupado con esto debido a que es algo que daña por completo los planes que tenemos para nuestra vida.”

     “Aguántate Carlos, y sé considerado conmigo.”

     “Sí, lo que quiero decir es que con los trabajos que yo consigo, que tu sabes que duran muy poco, los cupones y el desempleo nunca sacamos los pies del hoyo. Y si ahora vamos a tener un muchacho que mantener entonces nuestros planes de salir de pobres no se van a lograr.”

     “En eso tienes razón.  Ahora  que yo estoy empezando a ganar algo con los productos Avon tendría que dedicarle menos tiempo a ver personas y vender.  La vida se nos va a hacer más difícil a ambos, pero hay que enfrentar las consecuencias de los que hacemos.”

     “Si, pero hay distintas formas de enfrentarlo, ahora tú puedes abortar ese niño y luego cuando estemos mejor podríamos tener uno.”

     Pausa.

     “Yo acepto que nuestra situación económica es difícil, pero un hijo es parte de uno y se debe recibir con alegría y no con la idea de matarlo.  A mí se me haría muy difícil aceptar la idea  de que yo he matado un hijo mío y quien sabe si es el único que tendré en toda mi vida.  El aborto es un procedimiento que tiene sus riesgos y pudiera ser que yo no pueda tener mas hijos.  ¡Es el parto natural y tiene sus riesgos, cuanto más el aborto!”

     “Pero chica, tener ese niño no es lo mejor para nosotros y tú eres dueña de tu cuerpo y puedes decidir hacer con él lo que tú quieras.  Si hoy fue que tú averiguaste que estás encinta lo que tú tienes todavía no es casi nada.”

     “Eso no es verdad.  Yo tengo control sobre mi cuerpo hasta tanto yo le entrego ese control a otra persona.  Mira si es así, que además de preñarme, tú me puedes haber pegado el virus del SIDA.  Y al quedar encinta le entrego control de mi cuerpo a la persona que está dentro de mí.  Yo ya no tengo la capacidad para impedir que crezca y se desarrolle.  El dueño de este apartamento no nos puede botar mientras nosotros le paguemos la mensualidad.  El apartamento es de él, pero es nuestra casa mientras la paguemos.  El cuerpo es mío, pero cuando nosotros colocamos a nuestro hijo en mi vientre le dimos permiso para que viviera dentro de mí hasta que se desarrolle y pueda salir.  Ese fue nuestro acuerdo con él.  Bueno, parte de nuestro acuerdo, eso no es todo.  Yo entiendo que nos comprometimos a cuidarlo mientras dependa de nosotros y ayudarlo siempre, mientras vivamos.”

     Ah, pero si tú ves las cosas en esa forma yo voy a tener que pensar en separarme de ti y seguir cada cual por su lado. Yo no puedo permitir que se me fastidie la vida  por tu negarte a hacerte un aborto, que es algo que hoy en día muchísimas mujeres se practican  y siguen su vida lo mas bien. Además, las leyes lo permiten.”

     Pausa.

     Mira Carlos.  Cuando yo me uní contigo lo hice porque te amaba y te sigo amando.  También porque pensaba que tú eras el hombre con las cualidades que yo deseaba ver en mis hijos.  Pero si tu egoísmo ha llegado al extremo de rechazarme porque no estás dispuesto a enfrentar con hombría las consecuencias de tus decisiones y actuaciones, yo creo que estaré mejor sola, con mi hijo, y sin ti.”



     A la mañana siguiente Carlos se levantó temprano para ir a trabajar.  Nidia le preparó el desayuno.  Luego de un rato en silencio, Carlos le dijo:

     “Nidia, quiero pedirte perdón por haberte pedido que abortaras a nuestro hijo y por haberte amenazado con abandonarte.  Siento mucho haber dicho eso y te aseguro que no hablaré más de eso.  Nuestro hijo nacerá y lucharemos por él.”

     “Gracias Carlos, estás perdonado.  A mí me dolió mucho lo que dijiste, pero esperaba que recapacitaras y tomaras la decisión  de enfrentar el futuro con valor y esperanza.

FIN - 20/12/04.