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                                              AMOR ES RESPONSABILIDAD


En la eternidad pasada, hay eternidad futura y eternidad pasada, estaban hablando el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre: Vamos ha hacer unos seres que sean espiritualmente similares a nosotros. Tendrán espíritu, que será eterno. También tendrán un cuerpo físico y una mente con emociones y unos sentidos que les permitirán reconocerse y relacionarse.

Espíritu Santo: ¿Pero si tenemos a los ángeles, para qué queremos otros seres?

Padre: Para amarlos y ser amados por ellos. Para que nos conozcan y disfruten de nosotros. Para que sean amigos nuestros.

Hijo: Pero, para que nos amen y tengan amistad con nosotros tendrían que tener criterio propio y en cuanto el Diablo sepa eso va a ir donde ellos y los va a persuadir de que pueden existir separados de nosotros. Tomarán decisiones contrarias a nuestra naturaleza santa, se llenarán de pecado y estarán impedidos de tener amistad con nosotros.

Padre: Así es, pero tendrán que ser responsables y rendir cuenta ante nosotros por su pecado.

Hijo: Pero Padre, le estás pidiendo peras al olmo. ¿Cómo esas personas sumergidas en su pecado y con el Diablo tentándolos y fastidiándolos, van a presentarse ante nosotros que no podemos tolerar la presencia del pecado?  Morirían con sólo acercarse.

Padre: Es cierto, hijo mío, no pueden. Pero en eso consiste tu participación en este plan. Vas a convertirte en uno de ellos, naciendo de una mujer. Vivirás como uno de ellos, pero sin pecar. Yo te voy a dar un grupo de personas a los que les vas a mostrar como somos nosotros y les vas a enseñar a amarnos y respetarnos. Cuando llegue el momento tú nos vas a rendir cuentas en representación de ellos por el pecado de ellos.

Hijo: Padre, cuando una persona rinde cuentas tiene que asumir responsabilidad por lo que ha hecho y enfrentar las consecuencias. Tú me estás diciendo que yo voy a sustituirlos a ellos frente a ti, asumiendo responsabilidad por sus pecados y recibiendo el castigo que en justicia se merecen.

Padre: Como ellos merecen la muerte, morirás. Como serás uno de ellos vas a morir físicamente en una forma muy dolorosa.  Pero, lo peor es que por primera y única vez va a existir una separación entre nosotros.

Hijo: Sin embargo, como la muerte y el infierno no me pueden retener, resucitaré. Volveremos a estar en perfecta unidad y de paso garantizaré que ellos también resucitaran.

Espíritu Santo: Entonces todas las personas serán amigos nuestros.

Padre: No todos. Todos tendrán la oportunidad de serlo, pero no todos van a permitir que Jesús rinda cuenta en sustitución de ellos. Algunos se van a obstinar en rendir cuentas personalmente en cuyo caso estarán separados de nosotros para siempre.

Espíritu Santo: ¿Y cuál es mi participación en ese plan?

Padre: Nosotros vamos a administrar la historia de la humanidad para que estos eventos se den.  También vas a seleccionar e inspirar a un grupo de personas para que escriban un libro. Ese libro les va a decir cuanto los hemos amado, que hemos hecho por ellos y que vamos a hacer para ellos. Ese libro básicamente les dirá tres cosas. Que no pueden tener una vida significativa separados de nosotros. Que son responsables ante nosotros y que hemos puesto a su disposición una manera en que pueden aceptar que nos acerquemos a ellos, los adoptemos y sean parte de nuestra familia. Tú también vas a influenciar la mente y el corazón de las personas que van a aceptar nuestra amistad. Los vas a ayudar en la vida. Los vas a guardar del mal, pero si insisten, les permitirás que sufran las consecuencias de no hacerte caso y los ayudarás a levantarse. Los acompañarás hasta que vengan a nosotros o cuando llegue el momento nosotros vayamos por ellos. Tú le dejarás ver que somos responsables para con ellos, porque somos amor y el amor es responsabilidad.